Allá por el ya lejano y caluroso febrero de 2025, los habitués del Patio Malvinas de la Casa Rosada notaron una llamativa ausencia. La histórica bandera, izada en las Islas Malvinas por Dardo Cabo y su grupo de militantes peronistas hace ya sesenta años, había desaparecido de la vitrina de homenaje, ubicada de modo estratégico en uno de los patios de la planta baja de la casa e inaugurada por la entonces presidenta Cristina Kirchner el 2 de abril de 2014, durante su segundo mandato. “Se retiró para restaurarla por su estado de deterioro”, dijo por entonces el vocero presidencial Manuel Adorni, quien, fiel a su estilo zumbón y muy lejos de sus actuales desventuras judiciales, tildó de “nostálgicos” a los periodistas que denunciaron el faltante, y denunciaron al Gobierno por falta de interés en el por entonces asordinado reclamo de soberanía sobre las islas.
Pasaron desde entonces nada menos que 20 meses, y el destino de aquella bandera, una de las siete enseñas patrias izada en las islas por jóvenes peronistas que protagonizaron el Operativo Cóndor, secuestrando un avión de Aerolíneas Argentinas y llevándolo por la fuerza a las Malvinas, es todo un misterio.

