El gobierno republicano lleva meses de hostigamiento a la isla. En particular, desde el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y la intervención del país sudamericano.
El presidente de los EEUU, Donald Trump, sorprendió este viernes e insinuó que podrían tomar «amistosamente» Cuba, luego de meses de bloqueo petrolero a la isla. Según afirmó, están en diálogo con el gobierno comunista de Miguel Díaz-Canel.
«El gobierno cubano está hablando con nosotros. Están en serios problemas, como saben. No tienen dinero, no tienen nada ahora mismo. Quizás tengamos una toma amistosa de Cuba», afirmó en declaraciones a la prensa.
«Después de muchos, muchos años, hemos tenido muchos años de lidiar con Cuba, vengo escuchando hablar de Cuba desde que era pequeño. Están en grandes problemas”, dijo a los periodistas antes de salir de la Casa Blanca.
Las declaraciones del republicano se dieron en un marco de creciente tensión. El jueves por la tarde se conoció la noticia de que guardacostas de Cuba abatieron a cuatro estadounidenses, luego de que estos infringieran las normas del derecho internacional, entrando a aguas cubanas, negando a identificarse. Además, las personas que iban arriba del barco proveniente del estado de la Florida, abrieron fuego contra los militares del régimen castrista.
El equipo del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, mantuvo un encuentro con el nieto de Raúl Castro para explorar un eventual alivio gradual de las sanciones sobre la isla, de acuerdo a fuentes citadas por el Miami Herald.
El eje de las conversaciones, en las que no está confirmado si Rubio participó personalmente, giró en torno a la posibilidad de flexibilizar mes a mes determinadas restricciones, a cambio de que el liderazgo cubano avance con cambios internos concretos.
En paralelo, a comienzos de la semana la administración estadounidense comunicó su intención de habilitar el envío de combustible desde compañías energéticas de EEUU hacia empresas privadas cubanas. La estrategia apunta a incrementar la dependencia energética de la isla respecto de Washington, fortalecer el sector privado y, al mismo tiempo, erosionar la estructura de poder del régimen comunista.
Así, mientras en el plano militar todo escala, en el terreno diplomático las cosas parecen avanzar lentamente hacia un mayor control estadounidense. Ya no solo es una presión asfixiante, se acerca cada vez más a un dominio externo./Fuente: Ámbito Financiero

